Manifiesto Perdón 2016: CONTEMPLA Y ENCONTRARÁS MISERICORDIA

¡Cristo del Perdón! Ando un poco despistado sobre la vida y sus caminos. Por eso estoy aquí, en esta noche oscura, silenciosa y a la vez iluminada. Me ha costado llegar. Encontrarte. Caminamos mucho y deprisa, cada vez más y…cada vez más deprisa. La vida consiste en caminar y peregrinar. ¡Con qué ansiedad encontramos caminos fáciles y cómodos! ¡Caminos de consumo y de placer! Estoy en la calle y contemplo tu cuerpo desgarrado. Es una imagen en agonía permanente y a la vez  llena de la fuerza y de la alegría del Espíritu, triunfador del dolor y la muerte.

¡Cristo del Perdón! Esta noche nuestro grito es de Misericordia. Misericordia para todos y con todos. Para que nuestro encuentro con Cristo sea una experiencia gozosa de fe y caridad. “Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia”( Mt 5.7)

Cristo en la cruz sufre porque asume nuestro dolor. Sufre porque ama. Es el sufrimiento más grande. El amor es como un fuego que quema y purifica. La situación del mundo no era peor que la de ahora, conoces nuestras miserias y esclavitudes. Te duele Jesús,  la ceguera de unos, la violencia de los otros, la dureza de corazón de todos. La crueldad de los poderosos, el orgullo y la tiranía de los dirigentes, la impotencia de los débiles y el conformismo de muchos. Jesús viene a iluminar el mundo y vencerlo. Ha venido a traer fuego sobre la tierra. No es fuego que destruye sino que transforma. Esta noche nos ofrece luz y calor. Algunos se dejan contagiar y otros tratan de apagarlo. En estos días santos, acércate un poco más a ese fuego sagrado. Déjate iluminar, déjate quemar, déjate transformar. Bajo la imagen del fuego encontramos el amor.  Profundizar en el misterio de este amor es tarea permanente del cristiano, especialmente en estos días grandes en que celebramos la Pascua del Señor. Que bien nos vendría recordar las obras de misericordia y amar. Amar sin medida.

¡Cristo del Perdón! Fijamos en ti la mirada y es algo que nos hace mucho bien. Pasa cuando das la vida por amor. Queremos acompañarte. Te vas pero te quedas. Te vas para que crezcamos, para que no seamos infantiles. Te vas pero nos esperas. Vas delante para prepararnos sitio. Te vas pero nos regalas todas las gracias. Te vas pero volverás.

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque, seréis medidos con la medida con que midáis” ( Lc 6,37-38)

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